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Los malos tratos no entienden de edad

por carmen
miércoles, 02 de septiembre del 2009 a las 07:43
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Los malos tratos no entienden de edad

 

Lamentablemente es así: las jóvenes también son maltratadas por sus novios, incluso las menores de edad.

A éstas mujeres les digo que se hagan respetar desde ya. Si las mujeres mayores tienen una vida por delante para vivir en paz, sin miedo, para disfrutar, para rehacer su vida,... las jovencitas aun más, porque lógicamente están empezando a forjarse su futuro. Si permiten ser maltratadas a edades tempranas, su porvenir probablemente va a estar lleno de faltas de consideración y respeto.

Respeta para que te respeten y empieza por respetarte a ti misma. Nadie merece ser maltratada.

Las causas de los malos tratos entre parejas muy jóvenes pueden ser las mismas que las de las parejas mayores y, como siempre, la educación tiene un papel relevante.

Quien te golpea no te quiere, quien te humilla no te quiere, quien te amenaza no te quiere, quien te acosa no te quiere,...

Son frecuentes los insultos entre personas de edades inferiores a los veinticinco años, por ambas partes en cualquier discusión o enfado. No lo hagas tú, ya que eso da pie a tu chico, a tu novio,  para que haga lo mismo y en ocasiones esto es el principio: se pierde ese respeto y da paso a agresiones más fuertes.  Tampoco le grites ni admitas sus gritos.

Si ya sufres malos tratos (insultos, empujones, bofetadas, amenazas, ...), pide ayuda. Estás a tiempo para frenarlo.

Si confias en tus padres o tutores, hazles saber lo que está sucendiéndote. Ellos tienen más experiencia o, al menos, más posibilidades de informarse y, por tanto, de informarte.

Si no confias o simplemente no quieres decírselo, acude a los servicios sociales (Ayuntamientos en las ciudades españoles, al C.IM en un pueblo, o llama al 016); también te atenderán en las Fiscalías Provinciales o el Fiscal del Juzgado de la localidad en donde vives. Hay medios para pedir ayuda.

Si estás fuera de España, seguramente habrá organismos y personas encargadas de estos casos. Busca en Internet a dónde puedes llamar o ir.

En cualquier caso, las asistentas sociales te informarán y te ayudarán.

No comiences tu vida sentimental permitiendo que te maltraten.

Dos

por carmen
viernes, 19 de junio del 2009 a las 13:11
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Dos

 

Se habían amado mucho durante años.  Cada uno tenía una vida, pero lograron por un tiempo unir las dos. La complicidad, la compresión, la ilusión,...los acompañaba. Compartieron risas y llantos, alegrías y penas, momentos de ternura y pasión, esperanzas y desconsuelos, fuerzas y debilidades...

Caminaron juntos y separados a la vez, unidos por un hilo, que parecía frágil y era difícil de romper.

Pasado cierto tiempo, uno se quedó quieto y el otro avanzó o retrocedió - no lo sé- y el hilo se fue tensando, tanto que estaba a punto de convertirse en dos. Hacían esfuerzos por unirse como antes lo habían estado: un paso adelante y uno atrás..., el hilo se aflojaba y se tensaba una y otra vez.

Lo que pasa después es probablemente lo que estás pensando.

La deseada

por carmen
lunes, 15 de junio del 2009 a las 02:07
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La deseada

 

Se acostumbró a ser el centro de atención entre sus conocidos, no por su carácter o personalidad, sino por su físico agraciado, que desviaba las miradas de hombres y mujeres. No era precisamente una mujer bella, pero su esbelta figura de largas piernas, que sabía contonear y exhibir a su antojo, resultaba atractiva para todos. Su cara inexpresiva cobraba un gesto provocador ante el sexo opuesto.

Frecuentaba los ambientes más altos de la sociedad provinciana; se lo podía permitir porque siempre era invitada por algún hombre rico que generalmente la deslumbraba con su posición social y sus pertenencias. No le valía cualquiera, pues ella elegía a alguien que al mismo tiempo le resultase agradable.

Desde jovencita aprendió que lo importante era divertirse y gustar a los chicos, por lo que se dedicó a salir con amigos, entre los que siempre había alguno o algunos que bebían los vientos por ella, lo que explotaba admirablemente, de manera que generalmente conseguía ya buenos regalos. Notaba la envidia de sus compañeras y ello le llenaba de orgullo y vanidad.

Y así continuó en la edad adulta. Tenía un trabajo humilde, suficiente para vivir sin caprichos; éstos se los daban sus admiradores. Le parecía algo natural. A cambio les daba noches de pasión; pero no era consciente de lo que en realmente se había convertido su vida.

No estaba contenta y no sabía el porqué. No tenía inquietudes de ningún tipo, por lo que se aburría sola y entonces llamaba a cualquiera de "sus amistades", que acudían  gustosas conociendo de antemano su premio.  La llevaban a cenas, viajes, alguna fiesta,...y se le olvidaba en esos momentos su pesadumbre.

A veces se preguntaba, y cada vez más a menudo, por qué no tenía una pareja estable (ya que en el fondo era lo que más deseaba). No sabía la respuesta: tantos hombres que pasaban por su vida y ninguno se había enamorado como hubiese querido. Ella, que sabía cómo atraerlos sin importarle su estado, no era capaz de sentir ni de hacer sentir el amor que tanto anhelaba.

Pesar

por carmen
jueves, 04 de junio del 2009 a las 12:51
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Pesar

 

Siento una pena en alma

de la que a nadie puedo culpar

busco el consuelo y la calma

pero aun no los pude encontrar.

 Son momentos, instantes, que vienen y van.

 Siento una deuda infinita

Que de momento no puedo pagar

Acreedores que no reclaman

Pero sé que ahí están.

 Son momentos, instantes, que vienen y  van.

 Siento la tortura de la apariencia,

De tantas mentiras repetidas

Del corazón lleno de heridas

Del dolor de la inconsciencia.

 Son momentos, instantes, que vienen y  van.

 

 

A un maltratador

por carmen
domingo, 31 de mayo del 2009 a las 03:44
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¿Qué?. ¿Ya estás contento?. ¿Qué has conseguido?.  Acabar con la vida de tu compañera, dejar a tus hijos  sin madre ante el horror de que su padre la mató, varias familias destrozadas,...Y tú, tú ahora dirás que estás arrepentido, que no querías hacerlo, que ella te provocó, que fue un accidente y mil cosas más. No me vale. Tú no eres víctima de nada ni de nadie: eres el culpable. Me dan igual tus excusas: no las hay. ¿Qué importa si habías bebido, si discutiáis a menudo, si no te gustaba lo que ella hacía, ..?, ¿qué importa? . Ella está muerta. No hay marcha atrás.

No juzgo tu conciencia: no me corresponde. Juzgo tus actos y ellos hablan por sí solos.

¿Quién te crees que eres?. ¿Que derechos tienes sobre las personas?. Eres un ser cobarde y despreciable. Llevabas tiempo insultándole, vejándole, pegándole, queriendo controlarla y ahora, como ella aguantó tus ofensas -aunque a veces quería rebelarse- , vas y la matas. ¿Para qué?. ¿Te sientes más hombre, más fuerte, más poderoso, ...?, ¿pensabas acaso que eres intocable y que ella debía obedecerte, que era un títere a tu disposición y que el que mandas eres tú?.

 No me digas que su carácter era insoportable, o que estaba loca, o que te hacía la vida imposible. No, no vale tampoco. Nada te justifica, porque si fueses hombre, si fueses persona, hubieses acudido a otros medios. Si no estabas contento con ella, si creías que te arruinaba la vida, haberla dejado. ¿Por tus hijos?, ¿por la casa?, ¿porque no serían justas las consecuencias de una ruptura?. Te tomaste la justicia por tu mano y fuiste su verdugo. Tú la juzgaste, la condenaste y la ejecutaste. Puedes estar satisfecho con "tu justicia".

¿Aplicamos la misma contigo, qué te parece?. No nos gustas: no nos gusta cómo eres, ni cómo actúas, ni cómo piensas,...¿Quieres que hagamos lo mismo que tú, pero contigo?. No, eso para ti no, ¿verdad?. Y no lo haremos, porque simplemente no somos como tú.

¿Merece la pena amar?

por carmen
domingo, 24 de mayo del 2009 a las 11:01
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¿Merece la pena amar?

 

Cuando no sientes el amor de quien dice amarte, cuando echas de menos los detalles que te hacen sentir querido, cuando sólo tú intentas adaptarte, cuando no notas cambio alguno después de haberlo intentado...¿merece la pena amar o es mejor buscar el olvido?.

Sabía la respuesta, pero no se atrevía a dar el paso definitivo. Se preguntaba si, a pesar de todo, estaría mejor así a alejarse para siempre de quien tanto había querido y por quien tanto había sufrido.

Ya era repetido, cansino,...La situación no cambiaba. Sólo pedía un poco más de atención, una atención lógica y un respeto. A ello le respondía alterado casi siempre y ella o callaba, o actuaba de una forma impulsiva con los nervios perdidos.  Hacía cosas que nunca había hecho y que le hacían parecer ante él como una celosa patológica, una espía, una desequilibrada...

Sus explicaciones a veces la convencían: su facilidad de palabra, su racionalidad, su aparente seguridad, acababan por convencerla. En muchos aspectos él tenía razón; pero, desde luego, no en todos, cosa que no reconocía.

Aquellos años...

por carmen
lunes, 18 de mayo del 2009 a las 10:14
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Según iba cumpliendo años, volvía a su recuerdo su juventud. No es que la echase de menos, había sido buena; pero ahora pensaba en ella como algo que se había escapado para siempre sin apenas haberse dado cuenta y sentía nostalgia de lo que fue y ya no podía ser.

Tampoco quería repetirla: era una sensación extraña.

El espejo ya iba mostrando el paso del tiempo: unas arrugas, una piel marchita y poco tensa,...La fuerza de la gravedad se hacía manifiesta y no le gustaba.

Tenía sueños que ya no se cumplirían. Si tuviese veinte años - pensaba- ..., pero no iba más allá. Ahí se paraban sus pensamientos y cierta tristeza se apoderaba de ella por la impotencia.

A veces le gustaría dar marcha atrás al reloj y empezar de nuevo, pero tampoco quería dejar mucho de lo que ahora tenía. Era un contrasentido.

 El espíritu joven se lleva dentro, decían muchos como frase hecha. No le valía en esos momentos de añoranza. Conservaba su sonrisa y su risa, el azul verdoso grisáceo de sus ojos, el sentido del humor, sus pequeñas picardías, ...mas los años dejaban su huella no sólo en su cuerpo, sino también en su alma.

La Tercera

por carmen
martes, 31 de marzo del 2009 a las 22:22
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 Su ánimo cambiaba por momentos. A veces no sabía por qué, aunque suponía que los últimos meses duros y difícles que había vivido estaban haciendo mella.

  Muchos habían sido los reproches, las descalificaciones, las críticas, las discusiones estériles, las noche de insomnio, ...Casi siempre trató de superar las contrariedades, algunas de ellas muy fuertes y sin remedio. En el fondo pensaba que tenía fortaleza, que podía con todo, pese a que también en varias ocasiones estuvo a punto de claudicar, dejando su lucha por el bienestar suyo y de los demás. No lo hizo: siguió hacia adelante, intentó animarse y animar. Merecía la pena, aunque el esfuerzo era grande.

 Poco a poco las cosas se iban solucionando. Había varias pendientes aun y otras ya no tenían la solución que le hubiese gustado, pero éstas ya habían tenido una respuesta inamovible que debía aceptar y aceptaba con la mayor serenidad posible.

 Pero su autoestima estaba dañada y se resentía no pocas veces, incluso sin un motivo aparentemente serio. A menudo se sentía como perdida, o triste, o aburrida... Intentaba disimularlo, a lo que -por otra parte- ya estaba bastante acostumbrada; pero no siempre lo conseguía.

 Quizás no había controlado situaciones y emociones. Era humana y cometía fallos y en estos últimos tiempos su sensación primordial a menudo  era la de sentirse "la tercera". Intentaba ayudar y compartir, tanto lo bueno como lo malo de sus seres queridos; pero, pese a ello, no parecía acertar y casi siempre salía de los labios de aquéllos alguna palabra de desaprobación sobre lo que hacía. Había otras personas importantes para ellos y sentía bastantes veces que sobraba, que su tiempo estaba a disposición de los demás, que ella debía estar "allí" para cuando les pareciese oportuno.

 También era consciente de que no todos esos pensamientos respondían a la realidad, pero le costaba racionalizarlos. Por ello, su malestar cedía sólo por momentos y también lo pagaban los que la rodeaban.

 Celos, le habían dicho. Ya no lo sabía. Estaba confundida, sin mucha capacidad para pensar. Lloraba y sus lágrimas le aliviaban ciertos ratos. No siempre estaba mal, no; sólo que tampoco estaba bien.

 No sabía ya qué hacer; lo había intentado. No sabía si callar, ceder como tantas veces lo había hecho en su vida, no discutir, aceptar todo lo que se le decía como bueno, buscar ayuda,... Asumir ser  "La Tercera". 

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Lamentablemante no podemos tener a todas las personas que amamos por siempre jamás cerquita, así ......(07 nov)
Me canso de ser buena (Menkar)
wilmary, sí son etapas; pero eso de que la vida agarre a quién menos lo merece, no me lo parece: ......(07 nov)
Me canso de ser buena (wilmary)
la vida no tiene piedad asi uno sea o no se rebelde  es igualito ella la agarra con quien menos ......(13 oct)
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