Cuanto tiempo!
Uff!, se me había olvidado este blog y hoy, mirando en mis favoritos, lo encontré.
Lo único que escribí fue sobre Argos. Me alegro, porque lo quise mucho y aun lo sigo queriendo, aunque ya no esté en casa. Sí, a los dos días tuvimos que ponerle la inyección. Su muerte fue triste para nosotros, pero creo que dulce para él. Yo lo acaricié y hablé mientras el líquido mortal entraba en su maltrecho cuerpo. Parecía dormido y tuvieron que avisarme de que ya había dejado de existir.
Fueron unos días tristes los que siguieron, pero siempre lo recordamos, y recordaremos, con alegría.
Desde entonces pasaron muchas cosas, supongo. Digo supongo porque ahora mismo no puedo recordarlas todas. De todas formas, no pretendo que esto sea un diario, sino escribir lo que me salga y cuando tenga ganas, así que saludo a mi blog y le digo hasta pronto.

