Mi derecho a la dejadez
Pues la verdad es que estoy un poco harta de que me consideren dejada. Supongo que si algunas personas lo dicen, será porque tienen algo de razón; pero cada uno lo ve bajo su perspectiva y, como suele suceder, nadie está en posesión de la verdad.
Así por ejemplo, dicen que soy dejada porque no me maquillo todos los días, aunque esté más guapa: reconozco que hay una parte de pereza, pero también es verdad que nunca quise depender de eso para salir a la calle.
También me dicen que tardo en arreglar las cosas de la casa y es cierto; pero, desde luego, nada tan importante que afecte para vivir. Las averías no me ponen especialmente nerviosa y creo que también tiene sus ventajas esto. Por otra parte, aunque suene a disculpa y tal vez lo sea, vivo con una persona superpreocupada por casi todo; que tiene la necesidad de solucionar, hacer y arreglar las cosas, importantes o no, de una forma inmediata, compulsivamente muchas veces, y ello -pienso- me hace reaccionar en sentido contrario: me vuelvo "pasota", como en ocasiones también me califican. Desde hace años, esa persona (los que me conocen saben quién es y a los que no les dará igual) controla -a veces sin querer, de forma inconsciente- la mayoría de lo que se hace y, aunque intente delegar (por llamarlo de alguna manera) funciones en los demás, no se queda tranquila sin su supervisión. No la culpo, pues mi reacción depende de mí y podría haber sido otra o poner medios para cambiarla, pero no me resulta demasiado fácil, incluso admito que en ciertos aspectos puede resultar hasta cómodo, aunque no es lo general.
Hay una serie de cosas en las que no se mete y, aun así, yo sigo con mi "calma", que a algunos debe de desesperar. Formará parte de mi manera de ser también, yo qué sé. Un ejemplo es el estado de mi pc: desde que pusimos el wifi la conexión falla cada cierto tiempo durante unos días para después volver a funcionar bien. Llamé a técnicos y sirvieron de muy poco o de nada más bien, pues al principio era peor. Mi hijo buscó soluciones por su cuenta y encontró ésta, que yo no veo tan mal (ya digo que son días contados en varios meses). Pues también me culpan por ello, por no revisarlo mejor. O por el teléfono, que tiene el cable un poco mal y hay que sujetarlo para oir bien; sucede desde hace muy poquito y, sinceramente, me olvido de llamar para que lo arreglen; pero se arreglará, de eso estoy segura.
Soy tardona, pero al final hago las cosas.

