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Eurovision2008

por carmen
sábado, 23 de febrero del 2008 a las 14:41
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Salvo cuando era niña, nunca me interesó el Festival de Eurovisión. Ya pasaron unos cuantos añitos y vuelvo a ser niña. Claro que una niña un poco rara, porque esta niña tiene un hijo que se presenta con un grupo, y se volvió como la madre de la Pantoja o la Seisdedos....puffff....que horror!.

El caso es que me paso a cada rato por la web oficial de Eurovisión a mirar las votaciones y...me quedo alucinada .

No lo hacen mal, verdad?

A qué parezco interesada?

Como volver a nacer

por carmen
viernes, 22 de febrero del 2008
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Como volver a nacer

 Con paso firme, Amparo se dirigió a los Juzgados de la Plaza de Castilla. Estaba decidida a no soportar más aquellas continuas humillaciones a las que venía siendo sometida desde hacía aproximadamente un año. La noche anterior había sido una noche más de las trescientas sesenta y cinco noches en las que Mario, después de llegar del trabajo, quiso demostrarse a sí mismo que era superior a ella.

 -¿Todavía la cena sin hacer?- fue su saludo cuando atravesó el umbral de la puerta de la cocina, en donde su compañera preparaba una tortilla de patata.

-Enseguida está- contestó atemorizada

 Mario, con el rostro congestionado por el alcohol, dio un golpe seco en la pared en señal de protesta y Amparo sintió ese escalofrío al que no acababa de acostumbrarse. Sus manos se volvieron torpes y un huevo se cayó al suelo.

-¡Inútil, no sirves para nada!- exclamó encolerizado- Esto no puede seguir así.

 Ella, sin decir nada, empezó a limpiar las baldosas manchadas, bajo la mirada atenta de él, que seguía soltando por aquella boca, de labios finos y expresión cruel, la retahíla de improperios que parecía tener aprendida. Arrodillada frente a la mancha amarillenta y gelatinosa, con un paño en su temblorosa mano, comenzó a limpiar sin ver más que los sucios zapatos negros de Mario, que permanecía parado allí delante supervisando cada uno de sus movimientos. Una irónica sonrisa, que más bien parecía una mueca, asomó a su cara mientras contemplaba la escena de la mujer asustada y nerviosa, que no se atrevió a levantar la mirada hasta que aquellos pies giraron y se dirigieron a la sala de estar.

 Fue entonces cuando Amparo pudo levantarse y dar la vuelta a la tortilla. Su nerviosismo aumentó al ver que se había tostado demasiado. No le gustaba así. Y recordó las innumerables veces en las que él le había gritado a causa de la comida. Ésta sería una más y no podía evitar el miedo. Eran ya tantas las ocasiones de desprecio que, lejos de haberla curtido, la habían convertido en una mujer atemorizada, insegura y nerviosa.

 La mesa ya estaba preparada y acudió a la pequeña habitación contigua para avisarlo.

-¡Ya era hora!- exclamó con reproche, mientras hacía esfuerzos para levantar su pesado cuerpo del sofá, en el que se había tumbado a ver la televisión mientras apuraba un vaso de cerveza.

 Amparo giró sobre sus pasos sin pronunciar una sola palabra. Esperó a que Mario se sentase como si, inconscientemente, necesitase rendirle cortesía. Sus hundidos ojos marcados por oscuras ojeras, reveladoras de noches sin dormir, vigilaban tímidamente los cubiertos cuidadosamente colocados a ambos lados del plato de su compañero, atentos al gesto de su ruda mano.

 -¡Basura, esto es una basura! -voceó al tiempo que golpeaba con fuerza la mesa con el puño-. Esto no es comida para un hombre; pero ¿qué te crees?. Ya no vales ni para esto.

 Y continuó bramando, mientras ella se tapaba los oídos con las manos y las lágrimas recorrían sus pálidas mejillas. La miró desdeñosamente.

- Teatrera, deja de hacer que lloras y hazme la cena, imbécil -ordenó de forma airada.

 Amparo no podía contener su llanto y su cuerpo se agitaba con convulsiones, producidas por la desesperación, la rabia, la impotencia y el pánico.

De pronto, sintió un fuerte manotazo en la cara.

-Cállate, que me pones nervioso -gritó, al tiempo que tiraba con fuerza de su lacio pelo castaño, tirón que hizo que la cabeza de Amparo fuese a dar contra la pared y un hilo de sangre brotase de su nariz.

 Mas, lejos de aturdirla, aquellos golpes y aquellas manos rodeando su cuello causaron por primera vez el efecto contrario: Amparo reaccionó y se defendió del ataque apretando con todas sus fuerzas los testículos de Mario, que se retorció de dolor. Ella seguía oyendo los insultos y amenazas mientras bajaba corriendo por las escaleras y, con la cara y el cuello marcados y el corazón liberado, caminó deprisa por las calles de Madrid, sin mirar hacia atrás, dispuesta a salir para siempre del infierno, en el que hasta entonces había vivido.

Necesito ser amada

por carmen
sábado, 12 de enero del 2008 a las 14:29
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Ser amado o aprobado por todos los que son significativos para nosotros es una meta inalcanzable, que además exige un esfuerzo enorme con el consiguiente gasto de energía.

Es imposible resultar simpáticos a todos los que nos rodean y, aun en el hipotético caso de que lo consiguiésemos, acabaríamos agotados y preocupados por cuánto nos quieren, lo que lógicamente genera bastante ansiedad.

Tenemos que aceptar que esto no va a ocurrir, ya que tampoco a nosotros nos cae bien todo el mundo, bien por su forma de hablar, de pensar, o cualquier detalle que no nos gusta, o nos resultan indiferentes, por lo que a los demás les pasará lo mismo.

Por otra parte, el intentarlo supone también una actitud servil por nuestra parte, perderíamos nuestra personalidad tratanto de agradar a todos y al cabo de cierto tiempo seguramente se nos notaría, con lo cual probablemente obtendríamos el efecto contrario.

Debemos evitar que nos preocupe lo que piensan de nosotros, porque además no lo sabemos; sólo lo imaginamos la mayoría de las veces y nos equivocamos frecuentemente. Si lo sabemos con certeza, pues no pasa nada, sobre todo si se trata de personas con las que mantenemos una relación más bien superficial.

No se trata de que los demás no nos importen nada y de que pasemos de ellos olímpicamente, pues un trato amable creo que siempre es aconsejable; pero no por el hecho de caer bien, sino por respeto.

Cuando le caes mal a alguien puede que sientas frustración, pero no es algo horrible que no pueda superarse si se piensa que tú eres así, es tu forma de ser y, aunque en algunos aspectos probablemente no vendría mal modificarla - ya que nadie es perfecto-,  que lo deseable es que te acepten cómo eres, sin máscaras.

Seguro que hay personas a las que quieres y te quieren: ésas son las que realmente te interesan.

 Es mejor hacerse el siguiente planteamiento: "¿Qué quiero hacer en el curso de mi relativamente corta vida?, más que ¿Qué creo que les gustaría a los demás que hiciera?

 

Pensamientos Irracionales

por carmen
viernes, 11 de enero del 2008 a las 23:04
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  Me gusta compartir mis momentos de optimismo y de pensamientos positivos, que afortunadamente no son pocos.

Ayer me sentía agobiada: trabajo, estudios de mis hijos, salud de algunos seres queridos,...cosas "normales" de la vida. Hoy nada cambió y, sin embargo, mi ánimo está mucho mejor, está alto. ¿Por qué?. Creo que, por una parte, el haberme desahogado me vino muy bien. Suelo guardarme las cosas y quejarme poco; aunque sociable, creo que soy introvertida, y esto a veces no es bueno para uno mismo: una cosa es dar la vara constantemente a los demás con tus problemas y otra, callarse casi siempre, incluso para evitar preocupaciones a otros, que, llegado el momento, reaccionan muchas veces bastante mejor de lo que había imaginado. Y es que es muy cierto eso de que "no debemos pensar por los demás" ni andar de adivinos por la vida.

Por otra parte, el haber hablado con mis hijos también fue una ayuda; quizá para ellos más bien un tostonazo, pero pienso que la comunicación es muy importante para sentirse bien y, aunque en ocasiones para alguien resulte fastidiosa según el tema de que se trate, a la larga  suele ser productiva para ambas partes, si se lleva con respeto.

El tema de la salud es un tanto peliagudo, pues a veces tratas de animar a quien padece una enfermedad seria y lo único que consigues es ponerlo furioso con frases de esas como "todo irá bien". Tal vez sea mejor el silencio en esos momentos y escuchar. Creo que cometo ese error a menudo, pues me siento muy impotente al ver a la persona con la moral baja y el quedarme sin decir nada...no sé...me resulta muy incómodo. La verdad es que tampoco hablo por hablar, sino que intento cambiar sus pensamientos. ¡Como si fuese tan fácil!.

Hace tiempo aprendí que son nuestros pensamientos los responsables de nuestro bienestar emocional. Lo comprobé personalmente: es verdad que me costó aprender a  cambiarlos y que todavía hay situaciones o momentos en que no soy capaz, incluso por no darme ni cuenta de que estoy pensando erróneamente.

De verdad que merece la pena ese esfuerzo. Así, en principio, hasta puede parecer una tontería, pero nada más lejos de la realidad. El cómo aprender es la cuestión: primero hay que conocer esos pensamientos que nos están amargando, después analizarlos detenidamente y por último, sustituirlos por los positivos. Alguien nos tiene que enseñar o en algo nos tenemos que apoyar y, aun así, puede costar creer en ellos; pero vayamos poco a poco y no nos cerremos: ¿por qué no intentarlo?, nada se pierde al menos:).

No pensaba hablar de esto precisamente; pero, ya que surgió, iré poniendo en este apartado de mi blog, a parte de otras cosas, esos pensamientos erróneos y aquellos otros que pueden hacernos sentir mejor: son los pensamientos irracionales de Albert Ellis, creador de la Terapia Racional Emotiva.

Espero que a alguien le ayuden como a mí me ayudaron:)

Sombra de mujer

por carmen
jueves, 10 de enero del 2008 a las 21:43
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Sombra de mujer

  Nadie la entendía. Se sentía sola. Esa falta de comprensión, que no reprochaba- ya que ni ella podía explicar su actitud-, había hecho que dejase de contar a sus seres más allegados lo qué ocurría en su día a día. Ello y la vergüenza la sumían en el mutismo y en el sufrimiento más absolutos. Sí, sentía vergüenza de sí misma. Tal vez ahora comenzaba a despertar; pero todavía no era capaz de dar el paso que, en el fondo, sabía debía dar.

Las lágrimas derramadas a lo largo de varios años dejaban  huella en sus profundos ojos azules, ahora apagados por la tristeza y el dolor; su sonrisa había desaparecido por completo de su expresivo rostro y un abatimiento general se había apoderado de aquella mujer activa, de la que ya no quedaba rastro. Sólo el ruido de la llave en la puerta transformaba ese estado en otro de nerviosismo y miedo.

No todos los días eran malos, no: a veces no oía gritos, a veces no oía quejas, a veces no oía insultos,... incluso, a veces oía una invitación a salir o algún que otro comentario agradable. En estas ocasiones él le recordaba a aquel hombre atractivo, amable y apasionado que había conocido. Cierto que ya no presumía ante sus amistades de su compañía ni tenía detalles como los de antes. Por eso, sólo era un recuerdo, aunque prefería verlo como producto de esa rutina a la que suelen llevar las relaciones largas.

No podía concretar cuándo había empezado su calvario. El primer año de matrimonio fue bueno, si bien- pensándolo ahora- ya presentaba atisbos de lo que llegó a ser: entre veladas divertidas, paseos placenteros, noches ardientes y tardes tranquilas se mezclaban momentos de celos infundados, de complejos inconscientes, de irritaciones caprichosas y de reproches inmerecidos.

Al principio protestaba y se sumergían en estériles discusiones; después, optaba por callar para que reinase la paz; era todo lo que deseaba.

Se iba alejando cada vez más de su familia y amistades, porque a él le desagradaban: sutilmente le demostraba su molestia por una u otra razón y ella no estaba cómoda, así que eligió el bienestar de su pareja. También dejó sus aficiones: los libros que leía a él le parecían ridículos, o al menos, eso decía; ante sus pinturas esbozaba una sarcástica sonrisa que hablaba por sí sola; a sus manualidades no les prestaba atención o simplemente las cambiaba para otro lugar menos visible. Tampoco valoraba su trabajo, al que consideraba falto de responsabilidad, rutinario y simple; ni las tareas del hogar, en las que apenas colaboraba.

Se preguntaba por qué no se percató de todo eso hasta hace relativamente poco tiempo y la respuesta la encontraba en la astucia de su esposo para sentirse superior subestimando a los demás.

Ella era inteligente, pero estaba ciega por el amor que le despertaba ese hombre, y sus atenciones posteriores la seducían, aunque éstas no duraron mucho; pero ya estaba atrapada: mermada su autoestima, anulada como persona y mujer, no podía ya tomar decisiones sin consultarle a él. Su imagen ante sí misma era la de una inútil incapaz de hacer algo bien. Y así, con esa inseguridad, temió sus llegadas a casa, por si algo no le gustaba, y sus quejas consiguientes, que pronto se convertirían en palabras hirientes y ofensivas

¿Por qué soportaba ese martirio?. Tuvo esperanzas de que cambiase, se esforzó en ello; pero todo esfuerzo resultó vano. Ya abría los ojos, ya empezaba a ver la cruda realidad; pero no se atrevía a cortar esa relación que tanto daño le estaba causando: ¿cómo decírselo?, ¿cuál será su reacción?, ¿a dónde iré?, ¿qué haré después?, ¿cómo me quedaré?... Se debatía entre preguntas y contradicciones, entre dudas y recuerdos,...

Sabía que algunos pensaban que lo tenía merecido, ya que era ella la que debía poner fin a esa situación. Sí, sólo ella podía hacerlo y se sentía culpable por permitir que continuase. Llegó a sentir lástima de sí misma y también rabia.

 "¿Y si tiene razón y yo lo desilusioné por mi forma de ser, por ser demasiado exigente demandándole atenciones?", "tal vez me merezco esto por no haber sabido comprenderlo".

Su cabeza era un torbellino de ideas y necesitaba pensar con claridad. El hecho de quedarse sin hacer nada, de dejarlo todo como estaba, le producía una fuerte desesperación y el hecho de acabar con su marido le producía extrañeza y miedo.

Se miraba a sí misma y no se encontraba. ¿En dónde estaba aquella joven ilusionada, y llena de vida?. Él la había matado. Una lágrima asomó a sus ojos llorando la pérdida de la muchacha que ella quería. No, no estaba muerta; agonizaba, y debía salvarla.

Derechos de las víctimas de Violencia de Género II

por carmen
sábado, 22 de diciembre del 2007
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Derechos de las víctimas de Violencia de Género II

La trabajadora víctima de violencia de género, para hacer efectiva su protección o su derecho a la asistencia social integral, tiene derechos laborales, de seguridad social, económicos y de acceso a vivienda de carácter especial.

Así, tendrá derecho a la reducción de la jornada de trabajo con disminución proporcional del salario o a la reordenación del tiempo de trabajo, a través de la adaptación del horario, de la aplicación del horario flexible o de otras formas de ordenación del tiempo de trabajo que se utilicen en la empresa.

Así mismo tendrá derecho preferente a ocupar otro puesto de trabajo, del mismo grupo profesional o categoría equivalente, que la empresa tenga vacante en cualquier otro de sus centros de trabajo y  a la suspensión de la relación laboral con reserva de puesto de trabajo y a la extinción del contrato de trabajo.

Las empresas que contraten a personal interino apara sustituir a trabajadoras víctimas de violencia de género que hayan suspendido su contrato de trabajo o ejercitado su derecho a la movilidad geográfica o al cambio de centro de trabajo, tendrán derecho a una bonificación del 100 % de las cuotas empresariales a la Seguridad Social por contingencias comunes, durante todo el período de suspensión de la trabajadora sustituida o durante seis meses en los supuestos de movilidad geográfica o cambio de centro de trabajo. Cuando se produzca la reincorporación, ésta se realizará en las mismas condiciones existentes en el momento de la suspensión del contrato de trabajo.

Las ausencias o faltas de puntualidad al trabajo motivadas por la situación física o psicológica derivada de la violencia de género se considerarán justificadas, cuando así lo determinen los servicios sociales de atención o servicios de salud, según proceda, sin perjuicio de que dichas ausencias sean comunicadas por la trabajadora a la empresa a la mayor brevedad.

Cuando las víctimas de violencia de género careciesen de rentas mensuales superiores al 75 % del salario mínimo interprofesional, excluida la parte proporcional de dos pagas extraordinarias, recibirán una ayuda de pago único (equivalente a seis meses de subsidio por desempleo o de doce, si tuviera reconocida una minusvalía de un grado igual o superior al 33%), siempre que se presuma que debido a su edad, falta de preparación general o especializada y circunstancias sociales, la víctima tendrá especiales dificultades para obtener un empleo y por dicha circunstancia no participará en los programas de empleo establecidos para su inserción profesional.

En el caso de que la víctima tenga responsabilidades familiares, su importe podrá alcanzar el de un período equivalente al de 18 meses de subsidio, o de 24 meses si la víctima o alguno de los familiares que conviven con ella tiene reconocida oficialmente una minusvalía como la referida.

 Las mujeres víctimas de violencia de género serán consideradas colectivos prioritarios en el acceso a viviendas protegidas y residencias públicas para mayores.

Las situaciones de violencia que dan lugar al reconocimiento de estos derechos se acreditarán con la orden de protección a favor de la víctima o, excepcionalmente, con el informe del Ministerio Fiscal que indique la existencia de indicios de que la demandante es víctima de violencia de género hasta tanto se dicte la orden de protección.

Derechos de las víctimas de Violencia de Género I

por carmen
jueves, 20 de diciembre del 2007
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Derechos de las víctimas de Violencia de Género I

La información, la asistencia social integral y la asistencia jurídica son derechos primordiales reconocidos por la Ley a las víctimas de la violencia de género.

Contribuyen a hacer reales y efectivos sus derechos constitucionales a la integridad física y moral, a la libertad y seguridad y a la igualdad y no discriminación por razón de sexo.

-Así, tienen derecho a ser informadas de las medidas relativas a su protección y seguridad, de los derechos económicos y ayudas que le corresponden, así como  del lugar de prestación de los servicios de atención, emergencia, apoyo y recuperación integral, debiendo facilitarles esta información la Administración, a través de los organismos correspondientes.

En este sentido, las víctimas de la violencia de género, al formular la denuncia, serán informadas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (Policía, Guardia Civil) de que pueden pedir orden de protección y tener abogado que las represente.

También serán informadas en los Juzgados de Violencia contra la Mujer, en las oficinas de asistencia a las víctimas (suelen estar en el mismo edificio que los juzgados), en los Centros de Información a la Mujer (CIM), en las distintas delegaciones de Asistencia de las Comunidades Autónomas y otros, como puede ser el Servicio de Violencia de Género de cada Fiscalía.

Dentro de su protección y seguridad, está el derecho a ser informadas de la situación en la que se encuentra su agresor y los cambios de la misma, es decir, si está en prisión y si sale de ésta.

-El derecho a la asistencia social integral comprende los servicios sociales de atención, de emergencia, de apoyo y acogida y de recuperación integral.

Esta atención multidisciplinar se refiere a la información, atención psicológica, apoyos social y educativo de la unidad familiar, así como a la formación e inserción laboral y al seguimiento de la reclamación de sus derechos.

 Se extiende este derecho a los menores que viven con la víctima.

 -El derecho de asistencia jurídica gratuita consiste en que toda mujer víctima de violencia de género puede solicitar abogado que le asista desde el primer momento y al que no tendrá que abonar honorarios, si sus recursos económicos no se lo permiten. En caso de que disponga de ellos, abonará dichos honorarios en un momento posterior.

Una muerte más

por carmen
martes, 18 de diciembre del 2007 a las 04:07
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En la madrugada del dia de ayer, una mujer  más fue víctima de la violencia por parte de su ex compañero sentimental.

Una noticia así siempre entristece y al mismo tiempo enfurece. Piensas en la pérdida de una vida por un acto de prepotencia, sin sentido. Al agresor dan ganas de decirle: " qué, ya estás contento?. Mira qué conseguiste".

En este caso llama la atención que se haya producido en un Cuartel de la Guardia Civil, en donde se supone que debería haber la mayor protección.

Este asesino hizo mucho daño: no sólo a su ex compañera. a quien quitó la vida cuando iba denunciarlo, sino también a las víctimas de laaviolencia de género, ya que flaco favor les hizo para que tengan la valentía de denunciar.

Yo quiero decirles que no se amilanen, ya que este caso es puntual y casual. Ocurrio en un cuartel porque el agresor era guardia civil y vivía en él, con lo que el poder acceder al mismo, aunque no estuviese de servicio, era logicamente  fácil, pese a que el guardia de puertas le dijo que se fuese minutos antes.

No dejemos de luchar contra los maltratadores a causa de un maltratador asesino.

Desde aquí, mi recuerdo para su víctima y su familia.

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Me canso de ser buena (wilmary)
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Carta a una mujer maltratada (charo arribas)
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