Mi pequeño gran héroe
Sus grandes ojos negros rodeados de largas pestañas brillaban por la fiebre y me miraban suplicantes en busca de alivio para su dolor. Yo no podía hacer nada más que tomar sus pequeñas manos entre las mías, acariciar su cabello corto y revuelto, besar su bello rostro y abrazar su cuerpo de niño, que se sacudía en ocasiones por el llanto que brotaba silencioso resbalando por su fina piel morena.
El día ya no tenía horas, sino pastillas de distintos tamaños y colores. Algunas le producían todavía mayor malestar, pero su boquita de labios carnosos se abría sin protestar y en ocasiones, esbozaba una sonrisa.
Una ternura indescriptible me invadía siempre al contemplarlo. No se quejaba, aceptaba con una entereza increíble todos los tratamientos y soportaba el dolor, a veces muy fuerte, como creo que nadie es capaz de hacerlo. Extendía su brazo menudo para que le inyectasen aquellas gruesas y enormes agujas sin moverlo, pese a que con frecuencia se desmayaba por el daño que le producían.
Muchas veces yo no podía contener mis lágrimas ante ese niño, mi niño, que cada día, a cada instante, daba una lección al mundo sin pretenderlo. Conocía su valía, nunca la olvidaba; pero aquella época era más especial que nunca: él quería vivir. Y la vida era injusta, mas su fortaleza, su ánimo, su tesón, su valor y su lucha constante hacían frente a todas las calamidades que estaba padeciendo desde hacía tiempo. Era incluso él quien nos infundía la alegría que en aquellos momentos parecía imposible que pudiésemos sentir quienes lo amábamos con locura.
Hijo, gracias por ser como eres. Te amo.




Comentarios sobre Mi pequeño gran héroe
he de reconocer que he llorado mientras leía el texto......
dónde está tu hijo???? se ha curado???
un beso..........carmen''¡¡¡¡
te amo mamita
eres la mejor mami del mundo mundialisimo y yo me siento orgulloso de ser tu hijo.
Ya ves, marlen, que mi pequeño está aquí:). Sigue luchando con muchas fuerzas y, como dije, es un ejemplo para toda la familia. Gracias por leerme:).
Hijo, eres un pedazo de cielo en este mundo que a veces parece lo contrario.
Besitos a los dos:)
¡que bonito¡..la verdad es que muchas veces los que mas sufren son los que nos dan verdaderas lecciones de fortaleza..un saludo.
Así es; del dolor se aprende y sobre todo de personas como él. Gracias, cursos, por tu tiempo y tus comentarios:).
uichs ooooooooooooooooo naguara.
esto esta esta estab diabolo............................................................................................................