Mi tío javier, un hombre excepcional
Lo recuerdo desde que me alcanza la memoria. Nunca viví con él, incluso estuvo muy lejos físicamente hablando, pero siempre estuvo, y está, presente entre nosotros.
Ahora está pasando una mala época, pero su espíritu luchador y paciente vuelven de nuevo a asomarse y a hacer frente a esa enfermedad que, sin duda, a muchos les tendría desesperados.
Es él quien, con su voz apacible y tranquila, anima a los que le rodean diciendo que se encuentra bien, que la radio y la quimio no las nota. Por teléfono sigo notando su sentido del humor y siempre me hace esbozar una sonrisa.
Eres un ganador, tío. Recuerda los años en los que te fuiste con tu amada Mary a latinoamérica, sin nada, pero con mucho: tus conocimientos, tu ánimo, tu empuje, tu fuerza,... Fueron tus mejores armas y saliste vencendor. Ahora las conservas y triunfarás también.
Te haces acreedor del cariño que toda tu familia te tenemos.
Te quiero y te admiro.

